Burano

burano

Fondamenta Pontinello (Burano) VENECIA-ITALIA

El transbordador que recorre la laguna veneciana arribará en breve momentos a la isla de Burano. Desde una ventana, el viajero intuye que ha llegado a una lugar muy diferente a todo lo visto hasta ahora en la Serenissima. Aquí todo tiene una escala muy distinta a los grandes palacios e iglesias del Gran Canal. Pequeñas casas pintadas con colores chillones, se reflejan sobre sus canales de miniatura. En otro tiempo Burano fue famosa por tejer el mejor encaje (merletto) de Europa, y por gozar de una importante flota pesquera. Hoy estas actividades tradicionales casi han desaparecido. Pese a que se ha difuminado parte de su antigua esencia, este islote de tonalidades infinitas siempre permanecerá en nuestra retina.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

 

Hollòkö

Hollòkö. HUNGRÍA

Hollòkö. HUNGRÍA

Una orografía inaccesible puede provocar que pueblos enteros queden al margen de la civilización. La contrapartida de esto, es que la cultura y tradiciones permanecen inalteradas durante siglos. En el abrupto macizo de Cserhàt, al norte de Budapest, la pequeña aldea de Hollóko se conserva practicamente como hace 300 años. Habitada por la minoría eslovaca de los palots, esta localidad mantienen vivas su costumbres más ancestrales. Entre otras cosas, la organización del trabajo sigue siendo colectiva, y  las aldeanas mantiene el arte de los trajes típicos.En torno a la calle principal se agrupan relucientes viviendas, todas ellas decoradas con flores. Por el valor etnográfico y arquitectónico, Hollòkö ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco .

 Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

 

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Lago di Garda, viñedos bajo las cumbres

Lago di Garda

Lago di Garda – con Saló, a la izquierda- (Provincia de Brescia ) ITALIA

Todo un mar cristalino al pie de unas cumbres nevadas. Paisaje de amplios contrastes que son un placer para los sentidos. Esta sensación la puede provocar una simple contemplación al Lago di Garda. Sobre sus laderas montañosas, la mansiones lujosas se rodean de limoneros y olivos. Más abajo, en las puertos ribereños, los barcas de los pescadores se mezclan con yates de lujo. Gracias a disfrutar de un clima mediterráneo, en esas tierras tan fértiles que rodean al lago, se producen vinos como el  Bordalino y  Valpoicellay. Todo parece que encaja en este escenario natural que se acerca al paraíso.

 Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

 

 

Carmona. Plaza de Abastos.

Plaza de Abastos de Carmona (Sevilla) ESPAÑA

Plaza de Abastos de Carmona (Sevilla) ESPAÑA

En un alto de la campiña sevillana hay un pueblo milenario  que podría ser un compendio de la historia de Andalucía. Por Carmona han pasado distintas civilizaciones como los tartessos, romanos o árabes. Todos ellos han dejado su impronta en numerosas construcciones. Un recorrido por sus encantadoras calles nos llevará a descubrir su soberbio alcazar, sus ermitas y palacios barrocos, y a sorprendernos con su particular Giralda . En lo parte alta de la villa, se construyó en 1842 un mercado porticado con hechuras de plaza mayor y aires de zoco árabe.Cuando el sol se pone, este espacio pasa a ser terreno para los juegos de los niños. Alrededor de este recinto gira gran parte de la vida de comercial de esta localidad, en la que se respira arte y esencia de Andalucía en cada una de sus esquinas.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

Urueña. La muralla.

Muralla de Urueña (Valladolid) ESPAÑA

Urueña (Valladolid) ESPAÑA

Sobre una colina de la Tierra de Campos se alza la vieja muralla de Urueña. Sus lienzos, compuestos de robusta mampostería, acogen a un caserío de adobe y sillería. Dentro de estos muros defensivos de más de ocho siglos, la villa de Urueña conserva plena vitalidad. En esta localidad de 200 habitantes existen diez museos y otras tantas librerías. ( ha sido declarada Villa del Libro en 2007). Al pie del adarve de los centinelas, los niños del pueblo recorren despreocupados los polvorientos caminos: se sienten todavía protegidos por la antigua muralla.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©