Mantua entre las brumas

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Amanece en el valle del Po y las brumas matinales se desvanecen lentamente. Sobre la ribera del Lago Inferior, ya se va dibujando la fachada de la ciudad lombarda de Mantua. Las sombras de la cúpula de la abadía de Sant’Andrea y las torres del castillos de San Giorgio se reflejan sobre las serenas aguas. En esta villa de calles adoquinadas y de plazas racionales, el urbanismo renacentista encuentra su máxima expresión. La antigua Mantus es un localidad repleta de joyas arquitectónicas, como su Palacio Ducal del siglo XIV. Desde este edificio, la dinastía de los Gonzaga  gobernó durante décadas este legendario ducado. Uno de sus miembros fue convertido por Verdi en protagonista de su ópera Rigolletto, ( el libreto está ambientado en la Mantua del siglo XVII). Toda la obra y en especial La donna è mobile, estarán eternamente unidas con con esta ciudad.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

Gormaz

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Una forma muy recomendable para descubrir los campos de Soria es perderse por sus carreteras secundarias. En ese viaje errático entre campos de cereales, vetustas aldeas y bosques frondosos, tendremos visiones únicas. En un recodo del río Duero, detenemos el coche y miramos a través de un gran plantación de girasoles. En lejanía divisamos algo parecido a un barco varado sobre una roca. Ante nosotros la fortaleza califal más grande de Europa: el castillo de Gormaz. En sus interior se refugiaban los ingentes ejércitos de Almanzor antes de desplegar sus ataques. Este gran bastión, que ya sorprendía por su tamaño en tiempos de la Reconquista, fue descrito en el Cantar de Mio Cid como «castiello tan fuort».

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

Burgui y la almadía

 

 

Burgui (Navarra) ESPAÑA

Burgui (Navarra) ESPAÑA

Hasta los años cincuenta del pasado siglo, muchos de los ríos del Pirineo navarro hacían las veces de modernas autopistas. Debido a que sus bosques resultaban inaccesibles, para transportar su madera se empleaban unas tradicionales pero veloces embarcaciones: las almadías. Estos vehículos fluviales consisten en grandes balsas de troncos, a los que se ataba la carga con mimbres y cuerdas. Todas las que navegaban por el río Esca solían arribar a los muelles de Burgui.  En este encantador pueblo del valle del Roncal, cada primavera se festeja el día de la almadía. En esas fecha los troncos vuelven a surcar el río. Sobre ellos, intrépidos pilotos vestidos a la antigua usanza los conducirán a buen puerto.

 Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

Piazza Armerina (Sicilia)

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Piazza Armerina (Sicilia) ITALIA

El paisaje agreste de Sicilia aparece salpicado constantemente de pueblos deslumbrantes. Sobre sinuosas colinas, las viejas casas de arcilla se apiñan de manera escalonada. Una fortaleza o una gran iglesia suelen alzarse en lo más alto de estas villas de tonos terracotta. Esta disposición se aprecia en localidades como Piazza Armerina, donde la influencia de sus antiguos pobladores todavía pervive. Por estos lares del sureste siciliano, transitaron- entre otros- reyes aragoneses que construyeron su castillo y su catedral. De su época romana se conserva esa joya arqueológica que es villa del Casale, con sus magníficos y sorprendentes mosaicos. En en estas tierras la vida siempre fue dura y el futuro incierto. Después del cierre de las centenarias minas de azufre, gran parte de su población se vio obligada a emigrar. El destino de miles de sicilianos fue norteamérica. A partir de 1900 se asentaron en pequeños barrios que llamaron Little Italy, allí siguieron usando el dialecto siciliano…pero eso es otra historia.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

 

Playa Mira y la xávega

Praia Mira PORTUGAL
Praia de Mira (Coimbra ) PORTUGAL

Un fuerte viento sacude las arenales de la Costa de la Luz. Es un día luminoso y sus infinitas playas de arena blanca se pueblan de turistas y amantes del surf.  Podría ser esta una imagen tópica de una moderna zona turística. Pero al pie de unas dunas, descubrimos vestigios de otra época. Allí un grupo de coloristas barcazas, rodeadas de un mar de  mallas de pesca, nos recuerda el arte de la xávega. Esta práctica consistía en soltar desde una embarcación unas inmensas redes,que posteriormente eran arrastradas por parejas de bueyes. Una estampa tan tradicional que ha ido abandonándose; ahora son los tractores los que tiran de las redes.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

 

 

 

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