Dordoña irresistible

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Beynac-et-Cazenac. Dordogne (Perigord) FRANCIA

El entorno natural del río Dordoña apasiona inevitablemente a todo viajero. La orografía karstica de esta comarca del sur de Francia está salpicada por frondosos bosques de robles y castaños. Sus tonalidades ocres y verdosas se reflejan en un río impoluto, que se torna de color esmeralda. La acción humana en este espacio casi inalterado se manifiesta en la presencia de varias villas medievales, que se asoman al río sobre elevados promontorios. Una de las localidades más cautivadoras es sin lugar a dudas  Beynac. Al atardecer descendemos por sus callejones empedrados, y descubrimos una visión del valle que enamora.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

 

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Luces en la costa

FARO

Faro de Luces (Colunga) Asturias. ESPAÑA

Sobre la rasa costera asturiana se extiende un paisaje de suaves  praderías. Todas finalizan  bruscamente en profundos acantilados donde el mar cantábrico golpea con rabia. Para advertir de los peligros a las embarcaciones que se aproximan a la costa, los faros han sido desde siempre un elemento indispensable. Después de caminar por las inmediaciones del cabo de Lastres, el viajero se topará con la figura blanca del Faro de Luces. Más allá, el horizonte.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

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Vejer, historia y luz.

Arco de las Monjas (Vejer de la Frontera) Cádiz. ESPAÑA

Callejón del arco de las Monjas (Vejer de la Frontera) Cádiz. ESPAÑA

A orillas del río Guadalete emerge un laberinto de calles sinuosas que atrapará poderosamente al viajero. Entre jazmines y casas encaladas, el visitante se elevará hasta la cima de una gran loma, donde el castillo es dueño y señor del paisaje. Desde allí se presiente el Atlántico y se abraza la comarca de la Janda. Desde esta atalaya se palpa la importancia que tuvo Vejer como bastión defensivo en otras épocas. La  antigua Baessipo fue un enclave muy disputado por pueblos que un día fueron invasores, pero que dejaron una apreciada impronta. En todo el entramado urbano de intramuros la influencia musulmana es plenamente reconocible. Admirables son su pintoresca Judería, sus arcos transversales y sus patios luminosos. Desde cualquiera de sus recónditos miradores, Vejer se asoma a un paisaje sin frontera.

 

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Gordes: ocre sobre verde

Gordes

Gordes (Provenza) FRANCIA

En el occidente de Provenza encontramos una de la las localidades más cautivadoras de toda Francia. Caminando por sus calles serpentantes, el viajero ascenderá hasta su vetusto castillo, donde disfrutará de una panorámica deslumbrante del valle. Ese paisaje de olivos y cipreses, ha servido de inspiración a pintores como Chagall o Vaserely. En los meses de verano, esta villa de tonos ocre rebosa alegría y vitalidad. Además de los turistas, se acercan hasta Gordes  numerosas personas que acuden a presenciar sus célebres veladas culturales. En varios de sus rincones idílicos, un público maravillado asistirá a  representaciones obras teatrales y gozará de música en directo.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©

Óbidos, tierra y piedra

OBIDOS

Rua Direita de ÓBIDOS . PORTUGAL

«Para el viajero, Óbidos no es sólo una tierra con personas, calles excesivamente floridas, buenas pinturas y buenas esculturas. Es también un lugar del paisaje, un accidente, una arruga de tierra y piedra».

José Saramago (Viaje a Portugal)

En el centro de Portugal, entre suaves colinas rebosantes de viñedos, se aparece ante nuestros ojos un pueblo amurallado al que llamaron Óbidos. Atravesando la Porta da Vila, accedemos a un entramado de estrechas calles adoquinadas. Sobre las blancas fachadas de sus casas, una multitud de bungavillas y geranios exhiben todo su color. Aunque en 1755 un fuerte terremoto derrumbó gran parte de la ciudad, esta villa centenaria ha sabido conservar su legendaria belleza. Una muestra del poder romántico y cautivador de Óbidos es lo que sucedió en el año 1282. El rey Don Dinis, con el fin de declarar su gran amor, se la ofreció como regalo de bodas a su esposa.

Autor de foto y texto: Alfredo Medina ©